25/03/2020

Monica Garcia y yo

Daniel Garcia, autor del proyecto que nominó Monica Garcia al paseo del Pinar
La distancia se acorta si se sabe que al llegar a destino te recibe una voz con cariño. Hoy, algunos calendarios amarillentos cayeron por algunos otoños que antecedieron inviernos y tal como ayer aún recuerdo mis viajes como turista a la Villa, donde al equipaje se sumaban las imágenes que despertaban las charlas con Mónica en el pinar, donde la palabra cuidada generaba un ambiente mágico donde lo intransferible se hacía visible en cada encuentro que yo casi como obligación llevaba a cada amigo que a Gesell llegaba.

Eso una de las cosas que más me llamo la atención de aquellas visitas guiadas, porque no solo aquellas palabras venían con una carga de historia que se veían en la obra realizada por Don Carlos, sino que estaban vestidas de un gran contenido dedicación, trayendo a mi memoria los cuentos que de chicos pudimos escuchar donde los personajes cobran vida cuando quien relata lo hace con amor.

Sentir como vividas los pasos del Fundador contra los vientos mediante aquellas palabras fortalecieron o tal vez porque no decirlo, generaron mi sentido de pertenencia a la Villa, ya estoy convencido que los hechos que movilizan nuestra parte de constructores, de soñadores nos hace reconocer como buscadores pudiendo encontrar en este paramo histórico un sendero para transitar, en donde el sueño es posible.

A decir verdad si Gesell era el lugar que se transmitía boca a boca, Mónica era sin dudas la mejor intérprete, que con palabras simples entregaba los preceptos fundadores y progresivos de nuestra Historia Geselina.

Con el tiempo manteníamos conversaciones a distancia, un poco para comentarnos cosas sobre elementos o datos para conseguir para el Museo, otro para compartir temas de trabajo ya que también he trabajado como guía y otro poco porque de mi parte, era como estar en este lugar al cual nunca quería dejar al momento de volver a la ciudad.

Por todo esto es que me pareció importante señalizar un lugar mediante algo palpable dentro del espacio donde todo ocurrió, pues lo cierto es que hoy al caminar por los senderos del pinar aun siento la presencia de Mónica en cada planta, cada semilla, en cada brote que perdura a los inviernos del lugar De modo que estoy convencido que al transitar entre la casa de las cuatro puertas y el chalet de Don Carlos, se ven aun los pasos del fundador que la arena no pudo borrar, de todos aquellos que siguieron su caminata y de los de Mónica con una charla más. Donde seguro se pondrá de manifiesto, que el más reconocido de todos los elementos que forman el patrimonio, es el amor por nuestro lugar, así por aquellos que construyeron y defendieron nuestro hogar

Daniel García

NDR: Daniel Garcia es guia de sitios historicos-culturales, y asesora al Bloque de Concejales Cambiemos en Cultura.

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