Hoy pretendo abordar; siempre en relación con nuestros derechos, los siguientes temas:
La discapacidad, las nuevas tecnologías y la calidad de vida

Las nuevas tecnologías están jugando un papel esencial como elementos facilitadores de integración psico-educativa y social y por lo tanto son elementos generadores de mayor calidad de vida para los discapacitados. Desde su origen, como especie, el hombre debido a su falta de dotación natural para sobrevivir en ambientes hostiles, ha buscado elementos tecnológicos que le permitieran controlar su entono. Así, desde un principio, ante la imposibilidad de competir con sus depredadores en velocidad o fuerza, desarrolló ayudas técnicas (los utensilios) que le permitieron sobrevivir. También desarrollaron ayudas técnicas para individuos que, por una condición particular, eran más vulnerables. En la actualidad, existen varios términos utilizados para definir el campo de actuación de la atención tecnológica a las personas con discapacidad. La Tecnología Rehabilitación, la Tecnología Asistente, Tecnología de Acceso y Tecnología de Adaptación son algunos de ellos. El desarrollo de todos estos conceptos, y sobre todo el de disminuir los costos que implica la eliminación de barreras y la adaptación de recursos, han hecho aparecer también propuestas más genéricas como el "diseño para todos". Con el nombre "Diseño para todos" se pretende provocar un cambio en la mentalidad de quien tiene la capacidad de decidir cómo quiere que sea el producto que diseña o produce. La intención es que los productos y servicios de gran consumo, dirigidos al público general, incorporen, en la medida en que sea posible, un diseño que permita ser accesible por el mayor número de personas, en función de su grado de habilidad. En cualquier caso, la pretensión mínima sería no introducir nuevas barreras.
En definitiva, genéricamente podemos definir como tecnología de ayuda "cualquier artículo, equipo global o parcial, o cualquier sistema adquirido comercialmente o adaptado a una persona, que se usa para aumentar o mejorar capacidades funcionales de individuos con discapacidades, o modificar o instaurar conductas". Esta definición tiene diversos componentes. Al hablar de ayudas técnicas, siempre debemos planteamos estrategias globales de actuación social, es decir estrategias de diseño para todos. Por tanto, pensar siempre que más que un mero conjunto de ayudas técnicas, es una tecnología como método de trabajo que persigue potenciar o compensar las facultades sensoriales, físicas o mentales de las personas con discapacidad. Es la Norma ISO 9999 (Clasificación de Ayudas Técnicas para personas con discapacidad) la que nos ofrece una clasificación de ayudas técnicas muy amplia en la que se puede observar de un vistazo la enorme variedad de productos y sectores en los que se puede actuar desde este campo. Es decir que sus contenidos pueden ser incorporados a productos y servicios que den solución a alguno de los problemas planteados en el ámbito de la discapacidad. Estas tecnologías son:
• Tecnología eléctrica y electrónica 
• Tecnología de materiales, mecánica y metalúrgica.
• Tecnología de control y de la instrumentación.
• Tecnología de vehículos del motor. 
• Tecnología de la información y de las telecomunicaciones. 
• Tecnología de la construcción y Planificación urbana.
• Biotecnología.  
De la mano de las nuevas tecnologías enmarcadas en “un diseño para todos” se impone  la CALIDAD DE VIDA. El término, calidad de vida, es un concepto ampliamente utilizado y por tanto con connotaciones distintas en función de quién, como y en que situación se utilice. En nuestro caso refiriéndonos a personas con algún tipo de discapacidad, lo vamos a acotar en una serie de ítems, en una serie de factores, en función de los cuales estableceremos el grado de calidad de vida de una persona. Por tanto, tenemos:

En relación con estos factores se sitúan las nuevas tecnologías vinculadas directamente con la mejora de la calidad de vida. Para conseguirla en personas con discapacidad, es preciso incorporar métodos que permitan el acceso a servicios cada vez más relacionados con la vida diaria. Coordinación de servicios sociales y sanitarios, controlar y evaluar los servicios, y en definitiva diseñar y establecer prestaciones técnicas específicas para estas personas, no olvidando que son personas antes que discapacitados.
Este marco teórico que hemos desarrollado nos invita a reflexionar sobre el tema de los Derechos de las personas Discapacitadas y si en nuestro país se están aprovechando los avances en las tecnologías de la información y comunicaciones (las TICs) para la integración de las personas con discapacidad, o si se está desperdiciando esta oportunidad que nos brinda la revolución digital.
Una apropiada utilización de las tecnologías de la información y comunicaciones (las TICs) a través de diferentes equipos, software y servicios, puede hacer que la discapacidad sea invisible. Algunos ejemplos ilustran mejor eso. El servicio de mensajes de texto (SMS) sirve para comunicarse con y entre personas con discapacidad auditiva. El software que traduce de texto a voz en equipos móviles o personas con discapacidad auditiva. El software que traduce de texto a voz en equipos móviles o aquel para lectura de documentos electrónicos contribuye a la comunicación de personas con discapacidad visual. En la televisión, el subtitulado sirve para la población sorda, además de contribuir con la alfabetización nacional.
En el Internet, las páginas Web deben ser accesibles también. Los audios deben transcribirse a textos para las personas con discapacidad auditiva. Además, la información de la página debe estar en un formato que permita que aquellos con discapacidad visual utilicen lectores ópticos o software que traduzca de texto a voz. ¿Cuántas instituciones públicas y privadas cumplen con criterios de accesibilidad al diseñar sus páginas de Internet?
Existe en el sistema de telefonía pública, el servicio de intermediación que permite a las personas con discapacidad auditiva integrarse mediante la comunicación telefónica a través de una operadora. Lo único que como persona oyente revela que estoy comunicándome por teléfono con una persona sorda es cuando al principio de la llamada la operadora me informa que se trata de un servicio de intermediación. La persona sorda escribe lo que me quiere comunicar y la operadora me lo lee (o a través de software se pasa a voz), y cuando le contesto verbalmente, la operadora se lo escribe a mi interlocutor para que lo pueda leer. Por este servicio se paga lo mismo que por una llamada tradicional. De otra manera se estaría discriminando en razón de la discapacidad. Trazando una analogía y asumiendo que los edificios tuvieran rampas, es como si para entrar a ellos se le cobrara a la persona en silla de ruedas por utilizar la rampa.
Es indispensable que los gobiernos, desde el inicio de su gestión, establezcan políticas públicas para que las TICs sean accesibles a todas las personas, incluyendo por supuesto a las que tengan algún tipo de diversidad funcional. Una cultura de acceso equitativo a las TICs debiera practicarse en primer lugar por el sector público, pero esto de ninguna manera elimina la responsabilidad que tenemos como ciudadanos para ser responsables de utilizar  las tecnologías de la información y comunicaciones como un instrumento integrador de las personas con discapacidad. La discapacidad hoy es más que un tema médico o de estadísticas de salud pública, hoy es una cuestión de derechos que obliga a brindarles a todas las personas con diversidad funcional todos los medios o instrumentos tecnológicos que les permitan su inclusión social.
La próxima semana, vamos a seguir con este tema y nos vamos a detener en la informática. Les recuerdo mi correo electrónico para los que se quieran comunicar conmigo: ursula.klemens@gmail.com
Recordemos siempre que los Derechos no son privilegios.
Hagamos uso de lo que tenemos y sigamos también trabajando juntos para alcanzar las victorias que nos faltan… Porque  como dijo el poeta…“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”… y en él estamos todos.

Úrsula Klemens