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¿Como plantea la Psicología este sentimiento de la envidia?, ¡nada! de alma o espíritu eso es pasado y trata la envidia “no” como un defecto moral, se trata de una emoción que surge de la comparación, por inseguridad y carencia personal, siendo esta última la raíz emocional que se reitera, ahora, ¿la envidia es un problema social?, ¡no!, porque no todos se sienten carentes o que lo sean, entonces, ¿cuándo debe ser tratada?, la terapia se impone cuando la persona siente que ya ha pasado cierto límite y es ella misma.
¡víctima de tal emoción!, por ello la terapia como la cognitivo-conductual, sea la pertinente, pues se puede ilustrar a redefinir los objetivos, ahí, aumentar la autoestima y aprender a disfrutar del logro personal sin compararse con nadie etc. En tal tratamiento, se busca transformar este sentimiento en “admiración” o “motivación”, trabajando en la aceptación emocional, y en la reestructuración cognitiva de creencias, el fortalecimiento de la autocompasión y la propia identidad.
¿Y aquí concluimos?, ¡no!, la Psiquiatría tiene la palabra, define a la envidia de otra forma, la vincula al “Síndrome de Procusto”, que es la intolerancia a la diferencia, se trata de alguien que quiere que -todo- se ajuste a lo que él, dice o piensa, se trata de personas más que competitivas, su nombre tiene origen en el personaje mitológico Procusto y hace referencia a la tendencia de personas que por su falta de autoestima e inseguridades, sienten rechazo hacia aquellas con características diferentes a las suyas, por norma general positivas o sobresalientes, lo que les infringe un miedo feroz por poder ser superados en algún aspecto.
La envidia y el síndrome son casi iguales, por ello es que desde la psiquiatría, la envidia, a nivel médico es un síntoma de depresión y esto lo vincule a una enfermedad mental, lo que genera la siguiente pregunta ¿la envidia puede ser medicada?, y la respuesta es un rotundo ¡sí!, porque cuando una persona sufre de envidia en realidad, nos encontremos ante un “potencial” síntoma depresivo lo cual requiera medicación, lo que no existe es una "pastilla para la envidia", sino medicamentos para controlar la frustración, el estrés crónico o el bajo estado de ánimo que esta genera.
Pero lo más interesante es entender a nivel orgánico es lo que le “hace” la envidia al cuerpo, según la neurociencia, la envidia libera en sangre “cortisol”, la hormona del estrés, ahora, para reequilibrarla se necesita generar oxitocina y serotonina, obtenida de forma -natural- con la relajación, la empatía, sentido del humor y vínculo con la naturaleza, cosas imposibles de lograr si se trabaja en un lugar tensionante, no puede existir sociabilidad empática en contextos competitivos, ¿humor?, descarte eso con personas ensimismadas en sí mismo, porque se toman “ellas” muy en serio, y contemplar la naturaleza, olvídese de eso si se encuentra en un ambiente de oficinas, ruidos, murmullos etc.
¿Entonces?, como decía Alacrán, me tomo una agarompa -fármaco ficticio- y listo.
Juan Oviedo
SiGesellnoticias