1
Lo sustancial es que pone en la palestra la vieja oposición de -bárbaro y civilizado-, y reflejada en el lenguaje que se habla, porque el bárbaro usa “dialecto” y subordinado a una lengua “oficial”, como fue el Ático en la antigua Grecia por sobre el Koiné, el latín en la Europa del medioevo y el Ingles en la actualidad, entonces, usted se pregunta ¿como el inglés?, si, en las conferencias de prensa en el mundial de futbol en Estados Unidos, las preguntas como las respuestas deben ser -si o si en- ingles.
No fue un disponer consensuado ni uso localizado en lugares turísticos extranjeros, donde las comunicaciones son en inglés, sino que la presente situación es un liso y llano ¡imponer! al cual se debe cumplir, porque aquí en E.U. en las conferencias se habla y se pregunta en inglés como leguaje local y universal.
La cuestión es que estos hechos señalados se encuentran pertinentemente justificados bajo razones diversas, pero en el fondo, ocultan la presencia hegemónica de lo oficial pautada desde la FIFA por sobre la barbarie, porque si quieres pertenecer debes acatar lo que en el fondo son subliminales disposiciones “disciplinarias”, donde ¡acatas o no perteneces!, en el fondo la nación que participa queda licuada de sentido como tal, por no permitírsele hablar su idioma “oficial”, que instala la siguiente paradoja, un mundial de futbol de muchas y variadas naciones sin nacionalidades.
En este punto usted puede pensar que se trata de una “exageración” lo que señalamos porque una nación, ¡es más que un lenguaje!, pero eso ¿no es lo mismo que afirmar que una nación “es” antes que los hombres que la habitan?, sin embrago, la cuestión es simple, se trata de la civilidad y del disciplinar a los barbaros para que estos pertenezcan, lo que nos muestra al futbol no solo como una competencia deportiva sino como otro acto de Hegemonía Cultural, tal como lo supo señalar Gramsci y su derramar político a seguir. Pero ya no solo se trata de América para los E.U. sino del mundo amparado por una FIFA, a la lengua de ese país, para colmo E.U. jugo su partido inaugural contra Paraguay de forma fantástica y posicione el grotesco imaginario de jugar al soccer ¡como ellos!
El potrero o la academia, también nos muestre esa barbarie y civilización, representan distintos momentos en el desarrollo futbolístico de una nación, el error es creer que el futbol posee un lenguaje libre pero el potrero y la academia nos dice que ¡no!, donde la salvación económica sea un fin y el futbol, solo es medio, un servicio a la Hegemonía Cultural aprovechando aquella ruptura de principios: amateurs y profesional.
Juan Oviedo
SiGesellnoticias
+